El objetivo no es controlar el resultado del juego, sino proteger las decisiones que sí están en tus manos. Completa estos pasos antes de abrir una sesión y deja las respuestas por escrito, aunque sea en una nota del teléfono.
- Comprueba tu punto de partida. No juegues si estás intentando aliviar una emoción intensa, recuperar una pérdida reciente o atender una obligación pendiente. Si estás alterado, aplaza la decisión.
- Fija un presupuesto máximo. Elige una cantidad que puedas asumir como gasto de ocio. No uses dinero destinado a vivienda, alimentación, facturas, deudas o necesidades básicas, y no añadas fondos durante la sesión.
- Define la duración. Decide cuándo empieza y cuándo termina la sesión. Programa una alarma y considera el tiempo de preparación, los descansos y el cierre, no solo los minutos de juego activo.
- Especifica una pausa obligatoria. Establece de antemano qué señal te hará detenerte: frustración, prisa, cansancio, deseo de recuperar pérdidas o dificultad para respetar el plan. Una pausa significa cerrar la actividad y alejarte de la pantalla.
- Prepara el cierre. Cuando alcances el presupuesto o la hora acordada, termina sin renegociar. Anota brevemente si respetaste el plan y qué cambiarías para la próxima ocasión.